El amor y la seguridad:

Para que el niño pueda dedicarse a su desarrollo, necesita primero que sus necesidades básicas estén cubiertas. Éstas son: Sentirse amado y seguro.

Se siente amado cuando:

  • Se le acepta sin juicios, manipulaciones, expectativas, castigos o premios, y se respetan sus necesidades básicas (cercanía humana, cobijo, alimento, etc).
  • Se le brinda un ambiente adecuado a sus necesidades de desarrollo.

Se siente seguro física y emocionalmente cuando:

  • No hay peligros activos.
  • No recibe agresiones ni físicas ni verbales, cuando puede expresar sus emociones, cuando su trabajo se respeta…
  • Vive límites claros y una estructura que garantizan un ambiente relajado y seguro para todos.

Los procesos de aprendizaje:

¿Cómo garantizamos cierto aprendizaje? Eso es en definitiva la finalidad explícita del sistema escolar. Nuestro planteamiento es que el aprendizajees una parte más del desarrollo.

Es un proceso inherente a la vida, que va mucho más allá de lo puramente intelectual. Surge de una necesidad vital por conocer y comprender más sobre la vida y sobre el entorno, y de integrarlo dentro de las propias experiencias. De responder a las crecientes preguntas que surgen en interacción con el medio. Reducir el aprendizaje a la mera acumulación de conocimientos o a la práctica de determinadas destrezas, es ignorar su verdadero valor dentro de la vida. Su gran recompensa es el placer del logro por lo que uno mismo consigue.

Desde el punto de vista fisiológico, el aprendizaje necesita del desarrollo de las estructuras de comprensión del cerebro, que se produce mediante la experimentación directa y completa con el entorno, es decir, mediante experiencias que involucren todos los aspectos del ser humano: sentidos, emociones, voluntad, pensamiento, movimiento… Desde este punto de vista, es imposible aislar el aprendizaje del desarrollo integral de las capacidades. Nuestra visión es que la continua experimentación con el entorno es a la vez fuente de interés por conocer, comprender y desarrollar las capacidades -incluidas las estructuras cerebrales-, y medio de llevar a cabo tal aprendizaje y desarrollo.

Sin entrar en detalles sobre las etapas de maduración de las estructuras de comprensión, sí queremos decir que, sólo después de muchas experiencias con realidades concretas, se llega a conclusiones generales, y mucho más tarde, en la adolescencia, se pueden interconectar realidades aisladas y manejar abstracciones.
Los mejores aprendizajes surgen desde la curiosidad y el interés, por iniciativa propia, cuando están listos para hacerse la siguiente pregunta. Cada uno a su propio ritmo y conforme a sus experiencias previas. Los estímulos pueden ven ir de los “ambientes preparados”, de las experiencias y vivencias de sus iguales, de cuando descubren o disfrutan con algo, de cuando contagian a los demás…; y de las actividades que realizan los adultos. Pero aunque el ambiente sea rico en estímulos, éstos tienen que corresponder, que encajar, con un interés propio, y ahí es cuando surge un aprendizaje significativo.

Los aprendizajes y las estructuras de comprensión más complejas se dan en ambientes relajados y placenteros. En ambientes de miedo, peligro o tensión, las conexiones neuronales son más cortas, rápidas y sencillas, y están relacionadas con nuestros instintos básicos de supervivencia, con la huida, la defensa y el ataque. Cuando los niños pueden tomar su tiempo, observar sin prisa, involucrarse con todos sus sentidos, sentir sus cualidades, concentrarse plenamente sin interrupciones, probar diferentes posibilidades sin miedo a las críticas ni a equivocarse… entonces se establecen conexiones neuronales complejas que relacionan diferentes partes del cerebro, diversos datos y experiencias.

El cerebro y sus ramificaciones neuronales son como un colador, con cada experiencia nueva se establecen nuevas conexiones neuronales, cuantas más ricas y variadas sean éstas, mas tupido es el colador.Un colador muy tupido recoge mucha información, muchos datos; mientras que un colador basado en experiencias repetitivas rodeadas de tensión o miedo, tendrá unos pocos hilos gruesos y muchos datos se le escaparán. Desde la visión de lo que es para nosotros un proceso de aprendizaje, los adultos acompañantes no dirigimos la atención de los niños hacia lo que nosotros consideramos interesante. No les llenamos de conocimientos que no parten de su interés. Los niños participan en su educación y desarrollo de forma totalmente activa. Ellos tienen la posibilidad de auto exigirse con inteligencia y elegir con libertad. Así el aprendizaje se convierte en algo realmente significativo ya que parte de su interés y se desarrolla partiendo primero de actividades vivenciales y manipulativas (activas) para ir avanzando poco a poco hacia el camino de la abstracción, fomentando así la responsabilidad y autonomía del niño, ya que son ellos quienes deciden lo que quieren hacer.

Ahora bien, al ser un proyecto pequeño y no tener secundaria en este momento, nos gustaría garantizar la incorporación del niño al sistema de educación formal teniendo en cuenta sus características individuales, es decir, prepararíamos el paso al instituto una vez cumplido el ciclo completo de Primaria en nuestra escuela.